Registro de actividadesUna herramienta de Everyday Insight

Lo que dice la evidencia

Esta página resume la investigación detrás del registro de actividades para quien esté decidiendo si vale la pena llevarlo. Primero habla del monitoreo de actividades y luego de la activación conductual, el tratamiento del que más seguido forma parte. Cada afirmación remite a una referencia de la lista al final. Donde la evidencia es escasa, la página lo dice.

De dónde viene el registro

El manual de 1979 de Aaron Beck y sus colegas sobre la terapia cognitiva de la depresión, una de las formas fundadoras de la TCC, incluía un capítulo de técnicas conductuales. Kanter y sus colegas lo describen como un capítulo que abarca el monitoreo de actividades y la programación de actividades orientada al dominio y al placer, y señalan que ahí aparecieron por primera vez las tablas semanales sencillas de actividades. En la TCC actual, el libro de texto de Judith Beck de 2020 usa una tabla de actividades con calificaciones de placer y dominio. Los cuadernos de autoayuda, como Mind Over Mood de Greenberger y Padesky en su segunda edición de 2016, también conservan un registro de actividades en el que se califica un estado de ánimo elegido hora por hora, aparte de una programación de actividades que sirve para planear.

La investigación conductual de la misma época relacionó la actividad con el estado de ánimo. Peter Lewinsohn y Michael Graf pidieron a 90 personas que registraran sus actividades y su estado de ánimo durante 30 días, y en 1973 reportaron que el estado de ánimo se relacionaba con la cantidad de actividades agradables y que los participantes deprimidos hacían menos. El grupo de Lewinsohn también creó el Pleasant Events Schedule, una lista de 320 actividades cotidianas calificadas según su frecuencia y cuánto se disfrutan. Douglas MacPhillamy y Lewinsohn publicaron sus datos de confiabilidad y validez en 1982.

El monitoreo de actividades como componente propio

El monitoreo de actividades se usa mucho en la TCC y es una parte central de la activación conductual, un tratamiento para la depresión del que se habla más abajo. En 2010 Kanter y sus colegas revisaron las técnicas usadas en los estudios de activación conductual e identificaron ocho, entre ellas el monitoreo de actividades, la evaluación de valores, la programación de actividades, el entrenamiento en habilidades y los procedimientos dirigidos a la evitación. El monitoreo y la programación aparecían prácticamente en todas las versiones. Describen el monitoreo de actividades como una forma de evaluación más que como una técnica para cambiar la conducta, con dos funciones principales. Da una línea base de actividad y estado de ánimo que orienta el trabajo posterior, y le muestra a la persona que la actividad y el estado de ánimo están relacionados. También resumen lo que Martell y sus colegas evalúan con una tabla de actividades: el nivel general de actividad, la evitación, los estados de ánimo que acompañan a cada actividad, el dominio y el placer, qué tan amplia o reducida es la actividad y qué tanto concuerda con los valores. La revisión señala además que el monitoreo se ha usado dentro de la terapia cognitiva para apoyar el trabajo con los pensamientos.

Por qué calificar por hora

Preguntarle a la gente por su experiencia en el momento en que sucede es un método de investigación establecido. Csikszentmihalyi y Larson reportaron la confiabilidad y la validez del muestreo de experiencias en 1987. En 2008 Shiffman, Stone y Hufford revisaron la evaluación ecológica momentánea, que consiste en calificar la experiencia en el momento durante la vida diaria, y expusieron sus ventajas, entre ellas que reduce el sesgo de memoria que afecta los reportes retrospectivos del estado de ánimo y la conducta. Cuando no se alcanzan a hacer las calificaciones en el momento, una reconstrucción ordenada es una alternativa razonable. En 2004 Kahneman y sus colegas presentaron el método de reconstrucción del día, en el que las personas recorren el día anterior episodio por episodio. En 909 mujeres con empleo, sus resultados a nivel de grupo coincidieron de cerca con lo que ya se sabía por el muestreo de experiencias.

El efecto de llevar un registro

Observar una conducta puede cambiarla, un efecto conocido como reactividad. Korotitsch y Nelson-Gray lo revisaron en 1999 y describieron los factores que influyen en si ocurre y en qué medida. Kanter y sus colegas citan estudios en los que el monitoreo de actividades por sí solo redujo los síntomas depresivos o aumentó la actividad. También señalan que el monitoreo combinado con la programación dio mejores resultados que el monitoreo solo, y que muchos estudios han usado el automonitoreo como condición de comparación para tratamientos más completos.

La activación conductual como tratamiento

La activación conductual se basa en una explicación conductual de la depresión. En 1973 Charles Ferster describió la depresión en parte como una pérdida de actividad reforzada positivamente. La persona hace menos de lo que antes le resultaba gratificante, y más de lo que hace se va en escapar o evitar lo que se siente mal. Luego, en 1996, Jacobson y sus colegas pusieron a prueba las partes de la terapia cognitiva unas contra otras. Asignaron al azar a 150 adultos con depresión mayor y encontraron que el componente de activación conductual por sí solo funcionó igual de bien que el tratamiento completo al terminar la terapia y seis meses después, y que cambió el pensamiento negativo más o menos lo mismo.

Después, la activación conductual se desarrolló como un tratamiento en sí mismo. Martell, Addis y Jacobson describieron su versión, centrada en la evitación, en 2001. Lejuez, Hopko y sus colegas desarrollaron una versión breve y revisaron su manual en 2011. Hopko y sus colegas compararon los enfoques principales en una revisión de 2003. La guía clínica de Martell, Dimidjian y Herman-Dunn, en su segunda edición de 2022, es una guía práctica del tratamiento.

Qué tan bien funciona la activación conductual

En 2006 Dimidjian y sus colegas compararon la activación conductual, la terapia cognitiva, los antidepresivos y un placebo en pastilla en 241 adultos con depresión mayor. Entre quienes tenían una depresión más grave, la activación conductual igualó a los medicamentos, y a ambos les fue mejor que a la terapia cognitiva.

Tres metaanálisis encontraron que la activación conductual es eficaz frente a condiciones de control. Los dos que también la compararon con la terapia cognitiva no encontraron una diferencia confiable. La terapia cognitiva también incluye pasos conductuales, así que estas comparaciones preguntan si un tratamiento construido alrededor de la conducta funciona igual de bien que uno construido sobre todo alrededor de cambiar los pensamientos, no si la conducta importa o no. Las terapias cognitivas de comparación también variaron entre los estudios combinados. En 2007 Cuijpers, van Straten y Warmerdam combinaron 16 estudios aleatorizados de tratamientos de programación de actividades, como ellos llaman a la activación conductual, con 780 participantes, y encontraron un efecto grande frente a las condiciones de control y una diferencia cercana a cero con la terapia cognitiva. En 2009 Mazzucchelli, Kane y Rees combinaron 34 estudios con 2,055 participantes y encontraron el mismo patrón. En 2014 Ekers y sus colegas actualizaron la evidencia con 26 estudios aleatorizados y 1,524 participantes. Encontraron que la activación conductual superaba a las condiciones de control y, en cuatro estudios, a los antidepresivos, y señalaron que la calidad era baja en la mayoría de los estudios y que los periodos de seguimiento eran cortos.

El estudio COBRA, publicado por Richards y sus colegas en 2016, asignó al azar a 440 adultos con depresión a recibir activación conductual de trabajadores de salud mental con menos formación o TCC de terapeutas titulados. A los doce meses la activación conductual no fue inferior, y costó menos ofrecerla. La guía de 2022 del Reino Unido sobre la depresión en adultos incluye la activación conductual entre sus tratamientos recomendados.

Uso por tu cuenta y en línea

En 2018 Huguet y sus colegas revisaron nueve estudios aleatorizados de activación conductual por internet con 2,157 adultos. En contextos no clínicos, los programas guiados redujeron la depresión y la ansiedad más que las listas de espera y que la psicoeducación o la atención habitual, y no fueron inferiores a otras terapias conductuales ni al mindfulness. Los autores calificaron gran parte de esta evidencia como de calidad baja o muy baja y pidieron mejores estudios, con seguimiento más largo y en contextos clínicos.

La guía de 2022 del Reino Unido pone la autoayuda guiada en primer lugar entre las opciones para la depresión menos grave. La define como materiales estructurados, que pueden incluir activación conductual, con el apoyo de un profesional capacitado a lo largo de unas seis a ocho sesiones.

Lo que esto no demuestra

Ninguno de los estudios anteriores puso a prueba este sitio ni esta app. Pusieron a prueba el método, casi siempre aplicado o guiado por personas capacitadas y casi siempre para la depresión. También probaron tratamientos completos, en los que el monitoreo de actividades era una parte junto con la programación de actividades y otras técnicas. El estudio COBRA no incluyó a personas con riesgo suicida agudo o un intento de suicidio reciente, con dependencia del alcohol o las drogas, o con trastorno bipolar o psicosis. Huguet y sus colegas señalan que la activación conductual ha empezado a reunir evidencia para problemas distintos de la depresión, pero la mayor parte de la investigación sigue tratando sobre la depresión. Un registro puede mostrarte mucho, pero no puede juzgar si necesitas más ayuda ni decidir qué hacer después. Por eso estas páginas sugieren apoyo donde la investigación lo usó, y no afirman que una hoja por sí sola vaya a igualar los resultados de los estudios.

Referencias

Las referencias están en estilo APA. Los DOI llevan al registro de la editorial. Los libros no tienen enlace.

Contenido educativo. No es consejo médico ni sustituye la atención profesional. Para versiones en lenguaje sencillo de este material, visita Aprender.